Ayer, la estrella que iluminaba mi
firmamento, apago su luz
para siempre.
La razón primaria de mi existencia,
el sueño hecho realidad,
han dado paso a una suerte de incertidumbre,
a un camino, en el que soy ya un
Peregrino errante.
El frío que hiela mi sangre
no deja espacio en mi corazón,
más allá del dolor del amor perdido…
De repente, tu cálida mirada profunda,
tu sonrisa, alegría de mi SER,
tu mano acariciando la mía,
el abrazo de la mañana,
son pérdida irreparable.
Tú me enseñaste a amar,
a ser persona,
a creer en el Don de la generosidad
y ahora, me dejas
huérfano sin maestra.
La coraza que durante tantos años forjé,
ha cerrado de nuevo mi corazón.
Ya oigo los tambores que anuncian
la llegada de mis demonios,
AMOR MIO,
desde donde quiera que estes,
enseña de nuevo a mi guía.
Camino verdadero.
vivir desde el corazón, y
sentir de nuevo el amor.
Ayúdame a transmitir tu mensaje,
para que el AMOR
sea alimento de la humanidad

©Javier Antúnez Blanco

LECTURAS -249
VISITAS HOY 1
VISITAS TOTALES LA BUENA LETRA 87110
Categorías: POÉSIAS

1 comentario

Raquel · 22/07/2023 a las 13:40

Precioso Javi. ¡Enhorabuena! y gracias ❤️

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *